24 Cuando éstos vieron a Goliat, les dio mucho miedo y huyeron.
25-27 Pero David les preguntó a los que estaban cerca de allí:
—¿Quién se cree este extranjero, que se atreve a desafiar a los ejércitos de Dios? ¿Qué le darán a quien lo mate y le devuelva la honra a Israel?
Y le contestaron a David:
—Quien mate a ese atrevido, se casará con la hija del rey Saúl. También recibirá muchas riquezas, y su familia no volverá a pagar impuestos.
28 Cuando Eliab, que era el hermano mayor de David, escuchó la conversación de David con los soldados, se enojó muchísimo y le preguntó a David:
—¿A qué viniste? ¿Con quién dejaste tus pocas ovejas en el desierto? Yo sé bien que eres un mentiroso y un malvado. Sólo viniste a ver la batalla.
29 Pero David le respondió:
—¿Y ahora qué hice? ¿Qué, ya no puedo ni hablar?
30 Y David se alejó de su hermano, pero fue y le preguntó a otro soldado en cuanto a la recompensa que ofrecía el rey. Y el soldado le repitió lo que ya le habían dicho.
31 Algunos soldados oyeron que David andaba preguntando, y fueron a decírselo a Saúl. Entonces el rey hizo llamar a David, 32 y David le dijo:
—No se preocupe Su Majestad. Yo mataré a ese filisteo.
33 Pero Saúl le dijo:
—No vas a poder matarlo. Tú eres todavía muy jovencito, y él ha sido guerrero toda su vida.
34 David le contestó:
—Yo soy pastor de las ovejas de mi padre. Pero si un león o un oso vienen a llevarse alguna oveja, 35 yo los persigo, los hiero y les quito del hocico la oveja. 36 Y si el león o el oso se me echan encima, yo los golpeo y los mato. Y eso mismo voy a hacer con este filisteo, pues ha desafiado a los ejércitos del Dios vivo. 37 Si Dios me ha librado de las garras de leones y de osos, también me librará de este filisteo.
Entonces Saúl le dijo a David:
—Anda, pues, y que Dios te acompañe. 1 Samuel 17:24-37
Cuando David vio a Goliat, se sintió llamado a luchar por el honor de Dios y el pueblo de Dios. Pero el rey Saul dudo de el, y David vio como todos los demás Israelitas huían asustados. Estas cosas podrían haber desanimado o causado miedo al joven David. Pero confiaba plenamente en el pode del Todopoderoso y no permitió que nada le impidiera pelear contra Goliat.
Cada uno de nosotros tenemos nuestro propio Goliat con quien luchar. Podría ser la pérdida de empleo, problemas en la escuela, una relación de pareja poco saludable, un jefe desagradable o una pandemia. estas luchas pueden parecer insuperables. Pueden causar pánico y miedo. Pero siempre hay que tener esperanza porque Dios está con nosotros y, como David, podemos vencer a Goliat.
Como pueblo de Dios podemos superar cualquier revés. Nuestros desafíos no nos superan. No importa lo que enfrentemos, podemos sentirnos capaces cuando el Todopoderoso está a nuestro lado.
Dios Todopoderoso, asi como ayudaste a David, ayúdanos a superar los desafíos que se nos presenten. AMEN
El Aposento Santo
Joseph Tostin
Leave a Reply